- Sea claro al momento de decir lo que espera de cada persona y en qué momento. Por ejemplo, mientras una persona del equipo está en recreo con los niños y niñas, la otra está preparando todo lo necesario para la hora del cuento, ordenando alfombra, arreglando cojines, dejando a la mano el cuento que se utilizara de vuelta de recreo, cosa que este todo listo para que comience la experiencia de aprendizaje cuando el grupo vuelva.
- Defina con claridad las responsabilidades en cada momento, no deje cosas al alzar o a voluntad de cada persona. Mientras mayor claridad tengamos en el aula de lo que se espera en cada momento, mayor fluidez se va a alcanzar en el funcionamiento del aula.
- Considere diferentes indicaciones de cómo apoyar el aprendizaje del grupo en los momentos de la jornada diaria: registre algunas preguntas abiertas que pueden utilizarse, formule algunos ejemplos que pueden apoyar el aprendizaje y la comprensión, seleccione recursos con los cuales pueden motivar y hacer más significativo cada momento.
- Siempre debe intencionar conversaciones agradables y enriquecidas frente al grupo, “todo está en como se dice”. Recuerde que en el aula somos modelos lingüísticos para los niños y niñas.